En lo que podría marcar un precedente judicial si se llegara a admitir, un conglomerado de microempresarios norteamericanos está demandando a otro por crear imitaciones de sus productos.
Hasta ahí todo es bastante normal, el problema es que el lugar donde ocurren estos robos intelectuales es dentro del mundo de Second Life.
Thomas Simpson es un habitante de Nueva York acusado de robar las creaciones virtuales de otras personas y duplicarlas vendiéndolas por su cuenta. Los afectados denuncian que Simpson les está privando de ingresos y afectando su fuente de trabajo, mientras que el acusado se defiende aduciendo que todo es un videojuego, y que no pueden acusarlo de nada ya que no ha cometido un delito real, o estar infringiendo alguna constitución.
No deja de ser gracioso, pero dudo que prospere la demanda ya que si se admitiera sería cosa de días para una avalancha de denunciaspor robos y similares dentro de Second Life (o peor aún, acusaciones de diversa índole más disparatada como robo de premios en Wow)
Link : Delito en Second Life




