Masata Matsuura es el creador de Parappa the Rapper, un juego que nunca le tomé mucha atención hasta que vi hace poco y me gustó la simpleza y diversión que otorgaba, ya sea sólo o para la familia. Matsuura cree que hay un descontrol en la cantidad de juegos netamente violentos que hay en el mercado, llegando a declarar que si pudiese corregir algo de la industria de forma instantánea sería reducir el número de juegos que impliquen lastimar gente con cuchillos y armas.
Su razonamiento no es algo netamente pacificista, sino que argumenta que el auge y éxito comercial de juegos musicales y también los familiares de Wii, proponen que hay otras posibilidades de venta y negocios que no han sido exploradas o incluso descubiertas, haciendo cuestionarse (para él al menos) la dependencia en juegos con alta cantidad de violencia.
Aprovechando el impulso del tema de los juegos musicales (y cambiando radicalmente de tema), también aprovechó de elevar su inquietud de si el mercado musical es algo sustentable en el largo plazo, o una burbuja que en algún momento reventará y provocará que la gente tire sus instrumentos de plástico en pos de la siguiente gran moda. Particularmente interesante fue un paralelo que hizo Matsuura de la experiencia de los juegos musicales con un piano de juguete de su propiedad, el cual claramente no le va a profundizar su dominio musical con el piano real, pero es la experiencia lo que para el cuenta,y por eso tenía un valor único y no podría deshacerse de él, preguntándose si alguien podría sentirse así de sus Rockband o Guitar Hero.
Interesantes planteamientos, y si bien creo que no haría mal un poco de diversidad en el catálogo de juegos, veo muy difícil que la violencia deje de ser el factor principal de ventas; mientras que para su otro tema, creo que irá en directa relación a la cantidad de buenos momentos que se tenga con esos juegos musicales.


Mafia 2
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