
Recuerdo tardes en mi casa en donde mi abuelo, que vivía conmigo, se sentaba a escuchar tangos. Él es de esa época, y supongo que más allá de gustarle la música per se, era esa cuota de nostalgia que sacaba al escucharla lo que lo que lo motivaba a hacer dicho ritual todas las tardes.
Últimamente me ha pasado lo mismo, pero con la diferencia de que no estoy tan viejo y mi nostalgia es gatillada por otro tipo de expresión musical: la de los videojuegos.
Cuando comencé a meterme en esto del mundo gamer, lo más sofisticado eran los sonidos de juegos de Atari y recién estaba llegando a Chile la fiebre del Nintendo, por lo que el cambio en la experiencia audiovisual fue bastante radical. Claro, aún estábamos lejos del sonido estéreo y el Dolby, pero en esa época era una tecnología más que digna para compañar a los videojuegos de 8 bits que no necesitaban más.
Lo interesante de estos recuerdos, es que la característica social ha cambiado radicalmente. El asunto es así: mi abuelo escucha tangos que bailaba en fiestas a las 5 de la tarde los días domingo en salones. Mi madre recuerda canciones que escuchaba en radios AM y luego FM. Hay personas de mi generación que en paralelo recuerdan los videos de MTV. Yo, si bien es cierto, también recuerdo lo anterior, tengo el sentimiento de nostalgia asociado a los videojuegos. De esta repetición en comportamiento saco en limpio que cuando uno va creciendo, incluso llega a echar de menos esos sonidos agudos, a apreciar las composiciones intrincadas, que si bien fueron hechas en formato Midi algo primitivo, marcaron época y personas.
Busco en Youtube listas de reproducción con temas sueltos, de etapas, de intros de juegos. Y la nostalgia no va solamente a esa época de los 8 bits, sino que pasa por los 16, 32 y 64. En el fondo, busco recordar esos temas que acompañaban las tardes de esos tiempos más fáciles, en que derrotar al Dr. Robotnik era el mayor desafío de la vida.
Es interesante ver como la música marca a generaciones, pero las expresiones culturales cambian. Tenemos el ejemplo de Crystal Castles que incluyen sampleos de música de juegos de Atari en sus canciones, o cómo la pasión por los videojuegos y música llega a tal nivel que una comunidad puede lograr la influencia y tamaño de Overclocked Remix. Lo anterior me dice que esa música, que para algunos padres podía ser repetitiva y extenuante, para nosotros es parte de nuestra historia; Más interesante aún, que esas mismas composiciones sean ahora referencia para otros músicos y nos haga buscarla, escucharla de vuelta. Digamos, entonces, que en el fondo, esa música es la banda sonora de tu niñez y como tal, vale la pena recordarla con nostalgia, cariño y una cierta cuota de orgullo.
.png)

Estereotipo de gamer obeso y antisocial es derribado gracias a un estudio









