Entrado el segundo semestre de este año, Nintendo nos quedó debiendo una larga serie de juegos que nos traerían nuevamente a la segunda parte de nuestra infancia (o adolescencia, si eres más viejito). En el E3 y en su posterior conferencia muchos quedaron contentos, y con el lanzamiento de Zelda: Ocarina Of Time, más todavia. Pero en ese horizonte de juegos por venir, seguía habiendo uno en los corazones de algunos y en las frustraciones de otros. Ese juego, era Starfox 64. Y yo pertenecí (y lo digo con algo de vergüenza) al segundo grupo, de los que arrendámos el cartucho alguna vez en el barrio, en una consola prestada, y cuya jugabilidad enormemente distinta a casi cualquier juego de la época -que como aditivo traía Rumble Pak, una novedad en ese entonces- nos abrumó. Después de todo, el salto desde los barrel rolls en 16 bits a las tres dimensiones en pantalla grande, en aquellos años era toda una hazaña; más para un cabro chico que hace muy poco se había dado cuenta que la profundidad existía. ¿Qué mejor metáfora para lo que estamos viviendo ahora con el 3D? Resulta que con el remake del juego, las cosas fueron distintas. Ya les voy a contar por qué; antes, acordémonos del pasado.
Starfox 64 3DS
Nintendo 3DS
Desarrollado por Nintendo EAD
¿Recordemos la historia de Star Fox?
En el sistema planetario Lylat, un científico muy excéntrico llamado Andross fue expulsado del planeta Corneria (para efectos, el planeta más bacán para vivir) por malaonda y condenado al exilio en Venom (para efectos, el planeta más chico y feo del sistema). Una analogía perfecta sería que Stephen Hawking se volviese un malo muy malo y lo mandáramos a Neptuno, por ejemplo. La cosa es que en Venom comienzan a pasar cosas raras y mandan a tres pilotos a ver el descalabro. Esos tres pilotos son el equipo StarFox, conformado por Peppy Hare, Pigma Dengar y James McCloud. En el camino, el asunto se torna color de hormiga cuando Pigma traiciona a los otros dos, y son encarcelados por Andross. Por suerte Peppy logra escapar, falleciendo James. A su llegada a Corneria, Peppy -como en cualquier melodrama mexicano- le cuenta a Fox, el hijo de McCloud, que su padre falleció. Es en ese momento donde Fox decide conformar un nuevo equipo StarFox, y con una invasión de Andross a Corneria en ciernes, Fox McCloud, el zorro huérfano, decide que debe salvar al sistema Lylat. Y que esta vez si es personal.
En el lejano año 97, esta telenovela de salvo-al-mundo-y-me-salvo-yo-también era novedosa y efectista. Tanto, que el juego se transformó en una franquicia querida por muchos sólo por su historia. En cuando a su jugabilidad, en cambio, más de alguno se fue a dormir con un dolor de cabeza por no poder seguir avanzando. La dificultad, a medida que ibas descubriendo niveles secretos se iba incrementando, y tanto la práctica como la habilidad entre cientos de enemigos eran las únicas que podían convertirte en un buen piloto de Arwing. Podemos decir -y pasando definitivamente al remake para las 3DS- que es posible mantener toda esa habilidad para esta versión e incluso no necesitarla. ¿Por qué? Porque esta versión es condenadamente más sencilla que su contraparte de Nintendo 64. Las razones son de sobra: los enemigos se adaptan al sistema que uses: puedes usar tanto el stick por si solo, o la mezcla entre el stick y el giroscópio de la 3DS, que tiene la dificultad aún más reducida. Los personajes son los mismos pero la cosa es distinta, y la sensación es de jugar algo antiguo y adaptado a una pantalla pequeña y un sistema de profundidad, no una experiencia completa que te sumerje dentro. Afortunadamente, de jugarlo tanto (y estar entretenido, por supuesto, pero fuera de la experiencia) me llevó a verle aquellas cosas que no saltan a la vista si lo experimentas por primera vez.

El cambio fundamental es el motor gráfico. Los polígonos que vimos en los noventas quedaron fuera, dando paso a un sistema con iluminación dinámica, texturas suavizadas y efectos -como el mentado Barrel Roll- mejorados. Se nota que Miyamoto le puso buena onda al respecto, y los mayores cambios se notan acá. El otro cambio que se nota es el doblaje vocal: ¿Dónde quedaron mis voces clásicas? Las nuevas voces digitalizadas de los personajes, aunque juegues en inglés o en español (en nuestro caso) están cambiadas y no se ponen al mismo nivel de calidad que los gráficos.
En cuanto a experiencia, y habiendo jugado en solitario, decidí prestárselo a la Cami -nuestra editora estrella- y los resultados fueron muy parecidos. Por su parte, le costó acostumbrarse a las tres dimensiones, las cuales la mareaban muy seguido y sobre las cuales no podía concentrarse. En ese sentido, los movimientos rápidos te sacan de concentración y en las personas con problemas visuales o con poca costumbre suelen marearse. En resumen a esto: si tienes dramas en la visión o te complica el 3D y ésta es una opción para ser tu primer juego en la Nintendo 3DS, no es una buena opción.
Finalmente, una referencia muy corta al multijugador: muy pobre. Se agradece la posibilidad de jugar con un solo cartucho entre cuatro consolas, pero el modo de Batalla tiene tan pocos mapas como entretención. Es un modo que podría no estar y nadie lo notaría. Una pena cuando los escenarios de Lylat se ven lindos, en tres dimensiones y con la cara lavada.
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